Etiquetas

, , ,

30. Kazuma Obara. Autoeditado. 2016.

En caja de madera, hecha a mano. 27x21x6 cm. 2 libros y un facsímil de periódico.

Exposure, tapa blanda, con banda.19×13 cm. Blanco y negro. 96 paginas. Papel Araveal, natural. 5 negativos insertos.

Firmado y numerado. Tirada 29/86.

Everlasting, tapa dura. 19×23,5 cm, color. 186 paginas. 9 fotografías sueltas.

Firmado y numerado.

Facsímil de periódico ucraniano con fecha del 26 de abril 1986, 26×20 cm plegado. 4 paginas.

Caja de madera. Numero de tirada grabado en la caja. 29/86

Autoeditado, Kazuma Obara. Noviembre 2016.

Ya he hablado aquí, hace poco mas de un año,  acompañada por Christer Ek en su blog, de una edición que sacaba  Kazuma Obara de Exposure, en una tirada de 10 ejemplares.  Anunció mas tarde una nueva versión de este trabajo, mas completa, en una obra llamada “30” ( los 30 años que han pasado desde el accidente en la central nuclear de Chernobyl ). https://gabrielacendoya.wordpress.com/2016/04/30/30-de-abril-2016-exposure-kazuma-obara/

También ha salido aquí “Silent histories”, reeditado por RM en 2015. https://gabrielacendoya.wordpress.com/2016/01/26/26-de-enero-2016-silent-histories-kazuma-obara/

Kazuma Obara (1985) se dió a conocer por una publicación ( 2012, Lars Muller ) sobre el accidente acontecido en Fukushima despues de un tsunami y la posterior tragedia en toda esa zona de Japón de donde es originario, ” Reset. Beyond Fukushima”.

Con esta obra Kazuma ha ganado en World Press Photo en la categoría de Gente. Así como podemos dudar de ciertas decisiones del premio World Press estos últimos años, en este caso creo que es intachable.

 

30 es una obra sobre la memoria. Guardada en una caja que imita una caja postal, es un contenedor para la posteridad. La memoria puede ser lo que nos queda en lo mas adentro, una cicatriz invisible de la cual no nos podemos despegar, como es el caso de Mariia, expuesta a las radiaciones cuando estaba todavía en el vientre de su madre. Enferma de tiróides, ella es una victima invisible, y solo sus palabras reproducidas aquí nos permiten saberlo. “Exposure” es exponer, estar expuesto (a la luz o a las radiaciones…) Kazuma , a lo largo de sus trabajos, se empeña en dar luz  a lo que no vemos o no queremos ver ni recordar. La fotografía es una herramienta potente, pero hay que manejarla con delicadeza si no se quiere pervertir o añadir confusión, en el océano de imágenes que hemos visto ya sobre la catástrofe del accidente nuclear.

 

Kazuma Obara nos obliga a una reflexión, en un viaje de 30 años, desde el año 1986 hasta ahora y mirando al futuro. Cuidando todos los detalles con mucho mimo, desde los negativos de films de la época comprados en Pripyat, el periódico del 26 de abril,  hasta el trayecto en  tren que hacen todos los días los trabajadores de la central, el mismo durante todos estos años. El tiempo pasa, crecen los hijos, se forman unas parejas, incluso nacen niños, pero todo parece estar igual, con un aroma enrarecido. La cubierta de “Everlasting” reproduce la tapicería de una de las casas abandonadas de Pripyat, y sus habitantes viven ahora en Slavutych, ciudad construida seis meses después de los acontecimientos. Pocos como el consiguen transmitir con tanta finura el peso de los días, la rutina del viaje, el poso del tiempo, contaminado,  en los bosques atravesados, la fatiga en el viaje de vuelta.

 

Como en cualquier otro lugar, la gente va a su trabajo, y vuelve a sus casas cuando acaba el día. Aquí el trabajo es intentar colmatar las brechas, físicas y psíquicas, de un sarcófago construido en 1986 y mantener la máxima seguridad en la central, un trabajo que durará años, “everlasting”, para siempre, dice Kazuma. El autor, a pesar de la  relación de amistad que ha conseguido establecer con varios trabajadores a lo largo de sus viajes a Ucrania, y cuyas vidas nos relata con fotos personales, no nos cuenta solo las “Silent histories” de Chernobyl, si no cómo la catástrofe sigue presente en sus vidas, y en las nuestras, aunque lo queramos olvidar.

 

“30”, en su caja protectora, su frágil sarcófago, es una carta mandada al futuro, un testimonio de algo que aunque resulta ya apenas visible, sigue conservando un poder de destrucción. Exponerlo a la luz como lo hace Kazuma tiene una fuerte carga simbólica, muy lejos de las imágenes provocadoras o que buscan atemorizar.

 

“30”, relato denso, abstracto, silencioso e irradiante, es un fabuloso objeto para la posteridad.

 

http://kazumaobara.com/index.html

http://kazumaobara.com/photobooks/title/30.html

https://www.worldpressphoto.org/people/kazuma-obara

El autor dará una charla el día 30 en el Museo San Telmo de San Sebastian. https://www.santelmomuseoa.eus/index.php?option=com_flexicontent&view=items&id=136&Itemid=8&lang=es&ide=59724

 

Anuncios