Bikini diaries. Kazuma Obara.

Bikini diaries. De la serie Showa Diary. Kazuma Obara. Auto editado.

Ha llegado la nueva entrega del japonés Kazuma Obara de su serie Silent History Project. Este proyecto, que documenta los efectos de la Segunda guerra mundial, es, según las palabras de Kazuma, “el proyecto de una vida”. Kazuma se acerca a las victimas de la guerra y nos comparte su testimonio de una manera excepcional, en su cercanía, empatía y cuidado en todos sus detalles.

Bikini Diaries es el segundo libro del proyecto, despues de Silent Histories, editado en una primera edición de 45 ejemplares y su posterior reedición por RM este año.

Tapa dura en tela de kimono, (con titulo en papel pegado en la portada) diferente de cada lado. 18,5 x 12,5cm. Leporello impreso en sus dos caras. Papel de arroz japonés, Awagami. Fotografías, Kazuma Obara y archivos personales. Diseño y concepto, Kazuma Obara. Texto en inglés, Kazuma Obara. Impresión laser. 1° edición, numerada, firmada y dedicada en japonés. Tirada 4/10. 2018.

Kazuma Obara ya nos ha acostumbrado a publicaciones llenas de delicadeza. Su trabajo como fotoperiodista es para mi uno de los más honestos que podamos encontrar, y sus libros son la prueba de ello. Kazuma está volcado desde hace unos años en retratar los efectos devastadores de la Segunda guerra mundial en Japón y todos los paises involucrados o afectados por la invasión japonesa. Si Silent histories retrataba a las victimas olvidadas de los bombardeos de Hiroshima, Bikini Diaries trata de victimas más recientes, las afectadas por las pruebas nucleares en el atolón Bikini, de las islas Marshall del Pacífico, en los años 50.

Contada en primera persona, la historia es el relato familiar, contado por su hija, de un operador de radio que trabajó en un barco de pesca despues de ser soldado en la guerra. Pescando en el barco Dainana-Daimaru fue expuesto a las radiaciones el 1 de marzo de 1954 en el atolón Bikini.

Sin grandes efectos nos adentramos poco a poco en la historia de esta familia y su drama, a la vez que conocemos el contexto histórico y el silencio que ha cubierto estos acontecimientos hasta hace relativamente pocos años. El trabajo de Obara da voz y protagonismo a las víctimas directas con pudor y modestia, pero siguiendo siempre un firme rigor a la hora de escribir y transmitir el relato.


Así mismo nos cuenta como utilizó para sacar estas fotografías la antigua cámara del propio pescador, una Ricoh Flex de 1955 que tuvo que reparar, pero dejando moho en la lente para conservar el aspecto de un velo blanquecino en las imagenes, como una vieja catarata… 

La tela utilizada para encuadernar el libro es la misma que usan en su trabajo las victimas y heridos de la guerra, y la forma del leporello recuerda los libros  donde se ponen los sellos credenciales al visitar los santuarios, los Goshuin-Cho. Cada libro es una forma de rendir homenaje a estas victimas olvidadas, un particular santuario para la historia. Con la vieja cámara seguimos los pasos de los padres de esta chica cuyo nombre no conocemos, pero si sentimos su emoción contenida, el sufrimiento vivido y aún presente al contar estos dramáticos acontecimientos. 

Kazuma sigue su trabajo de memoria con su delicadeza dicreta y casi silenciosa, con una finura extraordinaria. Bikini Diaries, segunda parte de una obra que se hace grande e imprescindible. Espero que este volúmen, que tengo la suerte de poseer, pueda ser publicado pronto en una edición de gran tirada.

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