Terezín contra el olvido, y la visita de Daniel Blaufuks al Museo San Telmo.

El sábado 28 de este mes nos visita Daniel Blaufuks en el Museo San Telmo. Esta noticia seguramente pasará desapercibida en la prensa local entre acontecimientos deportivos, el mal tiempo o la resaca de la fiesta de San Sebastián. Permitidme insitir un poco en la presencia del artista luso y su enorme trabajo. Ha publicado ya más de una veintena de libros ( bastantes de ellos que podemos llamar fotolibros, unos pocos se encuentran en la biblioteca del museo), expuesto en innumerables salas internacionales.

Su trabajo, principalmente con fotografía y vídeo y pelicula, nos habla de la conexión entre el tiempo y el espacio. La representación de la memoria, íntima o personal y la memoria pública, es onmipresente en su obra, a menudo acompañada por textos literarios. Así su libro Terezin, (Steidl, 2010), expuesto actualmente en San Telmo dentro de la exposición Indeseables, nos muestra imagenes del campo de concentración de Terezin, campo considerado un «modelo» cuando se creó en 1942, que se transformó pronto en la antesala de Auschwitz y otros campos de exterminio. Blaufuks, de origen judío, viaja varias veces a Terezin, puede que impulsado por la memoria de sus abuelos exiliados a Portugal huyendo de la Alemania nazi, y depués de haber visto una fotografía del campo en el libro Austerlitz, del autor W.G.Sebald. Esa habitación retratada es el punto de inflexión de su trabajo, que agrupa fotografías y documentos de archivo así como una película de propaganda del campo.

Las fotografías de Blaufuks paran el tiempo, lo estiran, lo hacen involvente. Luchan contra el olvido, de manera melancólica, poética y sutíl pero sin cesar. El tiempo, ese compañero de las sombras también aparece como protagonista en el precioso Attempting exhaustion, (Akio Nagasawa 2017). Citando a Perec y su Tentative d’épuisement d’un lieu parisien, Blaufuks fotografía lo que no acontece, lo más cotidiano, el tiempo que pasa en silencio desde la ventana de su cocina. Entra la luz sobre la mesa y con ella de manera imperceptible los acontecimientos de la vida, los recuerdos, los amigos que han venido o se van, las noticias de los periodicos, la memoria de sus abuelos refugiados ante la misma luz.

Ese espacio, reducido y a la vez inagotable e infinito, es el del artista. El que a lo largo de su vida y su trabajo hace que cada momento sea digno de recordar, de no olvidar. Dejo aquí el enlace a una presentación que hizo en 2015:

All the memory of the world/ Todo a memoria do mundo

Publiqué una entrada sobre otro libro de Blaufuks aquí

28 de enero, a las 12h, en el Salón de Actos del Museo San Telmo, en inglés, con traducción simultánea al euskera y castellano. Entrada libre.

La actividad se lleva a cabo dentro del marco de la exposición Los Indeseables.

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