The Armies of those i love, One side will have to go. David Mondedeu.

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The Armies of those i love y One side will have to go son los dos nuevos libros de artista de David Mondedeu. David es un artista que yo calificaría de silencioso, apartado de alguna manera del circuito del Arte, por su forma tan exigente y radical de trabajar y compartir su trabajo. Sus obras son tiradas únicas o muy confidenciales. En este caso, uno solo para The Armies, 10 copias para One side will have to go. Trabaja siempre con fotograbados polímeros, una técnica que añade a la obra, a mi modo de ver, un elemento poético muy importante, una vibración del aire que lo envuelve.

Y es que esta obra tiene mucho que ver con la poesía. No solo en su titulo, sacado en este caso de la obra de Walt Whitman ‘ I sing the body electric’. 

I sing the body electric,

The armies of those I love engirth me and I engirth them,

They will not let me off till I go with them, respond to them,

And discorrupt them, and charge them full with the charge of the soul.

Las 64 imágenes de The Armies of those i love, (su obra más larga hasta hoy), no nos dejan intactos, nos acompañan mostrándonos el fuerte anhelo del hombre en ser más que lo que se le ofrece, lo que toma cuerpo en el.

Estas fotografías, sacadas en Nepal, nos hablan del tiempo que pasa, y de lo que nos apresa, de la soledad. En ellas aparecen relojes, ataduras y cárceles, jaulas que nos rodean y envuelven en cada paso de la vida como una trama. La muerte está presente en la condición del hombre, y aquí se materializa su imagen en diversas formas, tanto mentales como físicas. En la lenta erosión de las estatuas, en la caída vertical, en las marcas formales o geométricas, en la aceptación silenciosa del destino y el fluir del tiempo.

¿Que atan estas cuerdas, todos estos nudos? ¿Encierran al hombre estas barras? Los símbolos de lo que nos ata son muchos aquí, cadenas y candados, pero no pueden impedir el paso de la luz, la mirada más allá de lo visible, los sueños.  Las ‘almas’ que fotografía Mondedeu llevan en su mirada una carga, un dolor, quizá la marca de un destino del cual no pueden escapar. Todo aquí sin embargo nos conduce hacia la luz, hacia la posibilidad de una redención.

Si consideramos este libro como una meta en el trabajo de Mondedeu, por su importancia, su delicadeza y simbolismo, yo veo en estas fotografías un camino hacia una liberación. Las formas geométricas, la cruz, la trama tan presente aquí, me parecen la metáfora de una búsqueda que le lleva a Mondedeu a desprenderse de una narrativa que podríamos llamar ‘emocional’, para llegar en One side will have to go, a un juego entre luz y oscuridad. Una narrativa no menos densa, (el aire aquí también se carga de significado) pero si desprendida de memoria y recuerdos. El tiempo sigue pasando, la muerte sigue anunciada en el reloj, pero el bellísimo baile es un dialogo tanto como una lucha. Una de las dos, oscuridad o luz, tendrá que marcharse, nos dice Mondedeu en el titulo. Sin embargo la belleza está en el canto , en como se responden los opuestos, en la riqueza del abrazo. Uno no existe sin el otro, y los grises se hacen más bellos. En este duelo desarmado, si conocemos bien el trabajo anterior de Mondedeu, está la esencia de su obra, el silencio más expresivo. De la noche nace el día. 

 

Si os hablo hoy de estos dos libros con una sola fotografía es porque van a estar muy pronto en la biblioteca del Museo San Telmo gracias a la donación que va a hacer David Mondedeu a la biblioteca. De esta forma, estarán visibles y al alcance de todos, para disfrute de quien quiera acercarse allí a verlos.  Es un gesto excepcional y muy generoso, y desde aquí le doy mi agradecimiento, de todo corazón. Espero que pronto le veamos por aquí.

Los que estáis en Madrid podéis ver obra suya en Ivory Press, donde además estarán algunas copias de One side will have to go allí a la venta. Por lo demás, en el Reina Sofia, el Museum of fine art de Houston, el Victoria&Albert Museum, y algún otro museo por el mundo.

 

In sickness and in health. 19.10.2018. Halfstory halflife, Raymond Meeks.

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I have a sickness. I have it for years, as far as i can remember. It is a strange sickness, and it has no cure. It only seems to get worse. It is an emptiness, a lonelyness and then the continuous and obsessive eagerness for beauty and love. It seems to be never fulfilled, but sometimes it gets very close.

It has to do with childhood, and loss. And with living close to nature, spending hours in a wood, and walking alone in tall grass. It is something i miss every day. Maybe i am still like a child, not succeeding in being an adult.

So the books, the photography books keep me warm. Why photography is something i am not quite sure of. Maybe it is because it has so much to do with something that was here ( or wasn’t it? ) and is no more. A moment so close and nevertheless gone forever, with the illusion of somehow stopping time.

 

 

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Of course it has to do with death, with passing and with keeping something that will manage to last, or so i hope.

Raymond Meeks photography keeps me warm, it has this kind of quality. It takes me back to my chilhood, in some way i cannot explain. It has to do with the sense of belonging and loosing this feeling, a painful nostalgia of something dear forever gone. The beauty of it is this so delicate way the bodies seem to blend into the lanscape, every detail necessary to make things happen into the air, into the perfect light. Something so natural and yet…

It is not so much about what we see first in these photographs that attracts me here, the masculine tribe of teenagers walking together in the wood, cheering on to avoid fear, helping each other before the lonely jump. There is a gravity, a solemn procession into something unknown but necessary, a ritual. Then there is the silent weightlessness, the beautiful movements drawing an unlikely dance in the dark.

 

 

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Is it my morbid vertigo? It surely has to do with my old fears. But  Halfstory Halflife is so much more than fear and death. It is after all a celebration of life. It tells so well the vibration of the air in the mystery of darkness, the grace of youth in the awkward  movements in the void, the certainty that there must be a tomorrow, a new beginning after that. Time stops for a second in this wood like in a sacred place, and everything is possible, away from average teenagers’ clumsyness. Nature is an adventurous place that carries dreams and hopes as well as fears. The jump is in the darkness, (no clear water here), except for one picture where the rock ends on a white surrounding, an even more frightening wall.

 

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There is an absolute tenderness here, a delicacy in the form and spirit reflected among the fear and the masculine faces, the almost unfinished bodies . The acne boys boast and smile clumsily, but there is one picture of luminous and silent girls watching the scene. We can only imagine that they are going to jump too, but Meeks leave us wondering. Because their smile is a bit mischievous and teasing, they may only be the judges of the scene, the reason for all this is happening.

As for me, I can only see this darkness as a womb, the jump as a new childbirth, a beautiful movement of surrender, a moment of grace. What will happen after that  is  another halfstory.

 

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I realize as i write these lines that my two favorite books of the year are this one and Birth by Carmen Winnant. It cannot be by accident. “I hope ya make it”, i hope we all make it. Stay warm.

 

Halfstory halflife. Raymond Meeks. Chose Commune.

Softcover with flaps. 28×22 cm.

Black and white photographies. 144 pages.

Photographs and text, Raymond Meeks.

Editorial direction, Cécile Poimboeuf-Koizumi and Vasantha Yogananthan.

Design, Bureau Kayser

1° edition.

Chose Commune, France. 2018.

29 de mayo 2018. My birth. Carmen Winant.

My birth. Carmen Winant. Self Publish, Be Happy y ITI Press. 2018

 

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Sin tapa. Sobrecubierta blanda, desplegable. 30,5 x 23 cm, desplegado 90×60 cm. 120 paginas, blanco y negro y color. Encuadernación a la vista.

Fotografías encontradas, anonimas y de la madre de la autora.

Texto en inglés, Carmen Winant.

Edición Bruno Ceschel, co edición Nicholas Muellner & Catherine Taylor.

Diseño Brian Paul Lamotte. Tipografía Glossy Display,  Bold Decisions.

Impresión Grafiche Veneziane, Venecia Italia.

Tirada 750.

1° edición, marzo 2018 SPBH Editions y ITI Press, coincidiendo con la exposición My Birth en el Moma de Nueva York.

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Carmen Winant es una fotógrafa norteamericana, profesora en  Columbus College of Arts and Design. Ha publicado otros libros, siempre con la mujer y su representación como temática principal de su trabajo. My Birth es una fabulosa muestra de ello, editado por la siempre interesante Self Publish Be Happy de Bruno Ceschel.

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El libro es una reproducción facsimil de los propios diarios de Carmen,  (se puede notar en la impresión de las imagenes ), 120 paginas llenas de fotografías de partos y momentos de preparación al parto. Fotografías anónimas, sacadas de internet o de revistas, mezcladas con fotografías de la propia madre de Carmen dando a luz a sus tres hijos. Profusión de ellas, con una puesta en pagina que parece acelerar o frenar el ritmo del propio “ritual”, repitiendo los gestos una y otra vez, mezclando el color y el blanco y negro, con un fabuloso conjunto de cuerpos casi abstractos. Imagenes  que nos remiten a un tiempo pasado, el de la juventud de nuestras madres o más aún, que llevan en ellas la transmisión  de un archivo, una memoria no escrita.

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Winant añade un texto que separa el libro en dos partes. En él la autora reflexiona sobre el parto y su representación a lo largo de la historia reciente, o mejor su falta de representación, su silencio o casi invisibilidad. El tema es universal a la vez que íntimo, pero pocos momentos tan naturales de la vida han sido tan poco o mal representados, callados como un misterioso secreto, un silencio pudoroso que solo puede venir heredado de una sociedad patriarcal. ¿Como hablar o transmitir algo que no se verbaliza? Lo mas inefable y sin embargo mas impresionante o asombroso. ¿Es el nacer algo mas grande que la palabra? Desde esa ausencia de representación, Winant busca como significar (-dar signo) algo primitivo y arcáico que en el mejor de los casos se transmite de madre a hija. Nos dice ella misma que su doble estrategia en esta obra es de plantear preguntas y ofrecer respuestas. Tanto texto como imagenes cumplen los dos objetivos, de manera inaudita.

“Sentías hambre? Te has sentido alguna vez más vulnerable? Era una experiencia sagrada? Experimentaste un orgasmo? Te sentías fuerte? Has vomitado? El lloró? Cómo te sentiste al crear vida?”

 

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Delivery, o entrega: entrega de quien? se pregunta Carmen. Quien da y quien recibe? La madre se entrega tanto como el que nace. Delivery también como liberación, pero de nuevo quién libera a quién? En este paso de angustia, temor o sufrimiento que Winant experimenta, el lenguage ( dar a luz, entregarse, dar paso ) resulta  poco eficaz.  Las preguntas seguirán sin respuesta en un silencio ensordecedor, a pesar de nuestra sociedad que se dice más avanzada.                                                                                              Este libro es una extraordinaria experiencia de transmisión, la más tremenda de todas. No lo dejéis pasar.

Una entrevista a Carmen Winant por Brad Feuerhelm, en americansuburbx

 

22 de diciembre 2017. Greetings from photobookland. Halfstory halflife ( chris Pickett ), Raymond Meeks.

No hay tregua, esto es una historia interminable.

Llegan fechas marcadas en el calendario en las cuales todo tendría que ser alegría paz y amor, la época de las listas de favoritos y recomendaciones. No habrá aquí mas listas, ( las podéis encontrar en muchos lugares, y aquí , que cada uno si quiere se acerque a las librerías reales o on line ( independientes, por favor ! ), y busque los autores que mas le gustan.

Yo soy afortunada , pero a menudo me falta el tiempo, que se escapa volando.

Raymond Meeks es un maestro en evocar el paso del tiempo, en transformar un paisaje o un momento en una palpitación del aire, fugaz.

 

Halfstory halflife ( chris Pickett ), libro hecho a mano, ultimo capitulo publicado de la serie Furlong, llega con el invierno, contando una historia de verano. Como ya es costumbre, Meeks reutiliza el papel de un libro de arte para construir su propio libro, y encontramos ángeles e iconos rusos en el reverso del leporello. El material importa siempre en los libros de Meeks, tan cuidados son los detalles, la propia caja del film de Fuji utilizado para estas fotografías, el papel espeso, la encuadernación…

 

Halfstory es mas melancólico que los precedentes Furlong, o por lo menos sentimos más la tensión, el final de algo, una tristeza latente de algo que acaba y no volverá a pasar. Una historia a medias, la de Chris Pickett el joven protagonista en un momento de su vida donde es perceptible el cambio.

 

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Meeks mezcla en las 16 paginas del libro tres tipos de fotografías, una copia original en gelatina de plata, fotografías impresas y varias copias ortho film en transparencia  ( no me preguntéis nada de técnica…), montadas en papel. El resultado es un trabajo de una excepcional sensibilidad, que desgraciadamente mal se puede apreciar en mis fotografías. Entre estas paginas llenas de poesía corre un infinita ternura y nostalgia, tristeza y esperanza, la evidencia del paso del tiempo, inexorable; la torpeza e ingenuidad de la juventud y el dolor del final de la inocencia.

 

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El paisaje de Furlong, el lugar donde el río da un salto, es un espacio protector y secreto, casi una cueva mística. Es también el lugar de la prueba, donde se mide el valor frente al vacío, ese momento de abandono en el salto, un ritual necesario. Se para el tiempo en un gesto, se dibuja en el aire el paso hacia otra dimensión. Chris Pickett ha cruzado la linea, ha pasado el umbral, aun con la mirada llena de duda e inquietud. No hay vuelta atrás.

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De todos los trabajos que conozco de Meeks, este es el que más me emociona, donde más se aprecia su delicada sensibilidad y su habilidad para plasmar en unas fotografías lo que parece indescriptible, la vida que corre a través del papel. Poesía, gracia y magia se juntan aquí invocando a la vida frente a la muerte, con absoluta ternura. Amor incondicional.

 

Halfstory halflife ( with chris Pickett ) . Raymond Meeks. Autoeditado. 2017.

En caja FujiFilm Professional Film Acros Panchromatic iso 100. 27,5x 22,5cm, con fotografía pegada.

Libro, tapa blanda, 20,5 x 15,5 cm, con fotografía en transparencia montada en papel en la cubierta, otra gelatina de plata en contracubierta.

Blanco y negro. 18 fotografías, más una copia original firmada y numerada 23/40.

Encuadernado a mano, sobre papel reutilizado.

1° edición, firmada.

RaymondMeeks, 2017.

 

 

 

 

22 de noviembre 2017. Good Goddamn. Bryan Schutmaat.

Good Goddamn. Bryan Schutmaat. Trespasser. 2017

Tapa blanda, con grapas anchas.  30 x 23 cm. Con poster, desplegado 51×38 cm. 44 paginas. Blanco y negro.

Fotografías, Bryan Schutmaat. Texto, en inglés, extracto de la canción “High, low, and in between”, de Townes Van Zandt.

Papel Mohawk Superfine. Diseño, Cody Haltom y Bryan Schutmaat.

Preimpresión, Eric Clark. Impresión, The Insite Group, Bryan, Texas.

1° edición, firmada. Tirada 750.

Trespasser, Austin, Texas. USA. 2017

 

Un nuevo libro de Bryan Schutmaat es un acontecimiento tan esperado, después del magnifico Grays the mountain sends . Good Goddamn es un libro corto, de solo 27 fotografías, un short story como podemos encontrar en grandes nombres de la literatura Norteamericana.

Trespasser, que lo publica, es una editora independiente, y esta es su primera publicación. Como está basada en Austin, donde vive Schutmaat, podemos pensar que se trata prácticamente de una auto edición…

Good Goddamn es una historia real, unos días pasados en Normangee, Leon County, condado rural de Texas, en febrero de este mismo año. Días pasados con su amigo Kim, justo antes de que este fuera encarcelado, nos dice Bryan. Schutmaat narra aquí sus últimos días de libertad.

 

 

De la poesía que emanaba de Grays the mountain sends y su visión tierna y melancólica de una tierra y su población casi rota o desaparecida, queda aquí una versión dura y terriblemente solitaria, pero muy bella. No hay lugar para la ternura en estas paginas, fuera de la amistad y respeto entre los dos hombres. La carretera que abre el libro se adentra en la noche, en blanco y negro. Aquí no hay grandes espacios míticos, pero si campos de barro y bosques cerrados. Perspectivas recortadas, planos cortos figuran el porvenir de Kim. Schumatt es un fotógrafo ( iba a decir un pintor ) de los dejados de lado de la gran América, y Kim lo es ciertamente, sin mas necesidad de conocer su historia o las circunstancias que le llevan a la cárcel. Los últimos días que pasa en libertad son días de caza, búsqueda muda, violencia contenida.

 

Hay mucha soledad en estas fotografías, muchas horas pasadas en un campo cómplice, un terreno de caza  donde el fusil es la presencia más cercana, el compañero mas fiel. Es curioso como el trabajo de Schumaatt sigue describiendo un mundo esencialmente masculino, de vidas rotas o de un vacío emocional. La mujer no tiene su lugar aquí, o solamente clama su ausencia.

 

 

Pero la caza cumple su misión. Al volver, Kim parece otro, un hombre apaciguado o al borde de encontrar la paz, un hombre remitido, que tiene un futuro. El camino recorrido entre estas paginas es duro y sobrecogedor, Schumaat es un maestro de la narración, con una muy bella historia de amistad y redención.

 

 

La música de Townes Van Zandt acompaña esta historia, con su letra triste y a menudo desesperada. Aquí el camino acaba con el renacer de la primavera. Precioso libro.

 

 

 

 

A Place both wonderful and strange. Fuego Books.

Llevo demasiado tiempo sin escribir nada aqui, por un cierto agotamiento que sin embargo no consigue cubrir la ilusión.  Siguen llegando libros, y algunos muy esperados y queridos.

A Place both wonderful and Strange. Colectivo. Fuego Books. 2017

Tapa dura, cubierta de terciopelo rojo por un lado e imitando alquitrán por otro. 27×20 cm. Color y blanco y negro. 208 paginas.

Fotografías, ( por orden de entrada ) Salvi Danés, Carl Bigmore, Rory Hamovit, Anna Beeke, Philippe Fragnière, Antone Dolezal, Enrico Di Nardo & Valentina Natarelli, Jason Fulford, Sarah Walker, Melissa Catanese, Cristina De Middel, Sara Palmieri.

Texto en inglés y español, David Campany.  Biografías y entrevistas, en inglés y español. Traducción, alt.

Edición, Fuego Books, Gustavo Alemán. Asistencia en edición, Pascual Martínez, Agus Bres.

Papeles, FSC Gardapat Kiara y Conqueror Wave Pearl.

Diseño, Rubio&del Amo.

Preimpresión, Eduardo Nave-Control-P.

Impresión, Artes Gráficas Palermo.

Publicado gracias a la contribución de 237 patrocinadores con una campaña de crowdfunding.

1° edición, tirada 1100.

Fuego Books. 2017.

 

¿Quien no conoce a Laura Palmer? Todos tenemos recuerdos de alguna de las obras de David Lynch, tanto de sus películas como de la serie para televisión Twin Peaks. Su universo particular ha marcado los sueños y el imaginario de toda una generación, dejando en nuestras mentes una sensación extraña de vértigo y desasosiego, el tan dulce placer del pavor y misterio frente a una aparente e incomoda”normalidad”.

A place both wonderful and strange es el resultado de un sueño, el de Gustavo Alemán, creador de Fuego Books. El lugar de los sueños es tan maravilloso como extraño, y aquí nos adentramos en un mundo que no se rige por estándares que la razón pueda medir. La llama encendida no se apaga hasta conseguir hacerse realidad.

 

Salvi Danés, Doll’s head.

 

Carl Bigmore. Between two mysteries.

 

Después de un llamamiento a propuestas, están aquí reunidos doce fotógrafos internacionales, presentando cada uno una obra libremente inspirada por la serie Twin Peaks, o que de una manera u otra, recrea el universo de Lynch. Unos muy conocidos y otros menos, pero que aquí forman un conjunto homogéneo, en una edición muy cuidada e impecable en todos sus detalles, como lo vemos y sentimos desde el diseño de la cubierta. Terciopelo y carretera son los hilos conductores de esta publicación seductora y enigmática.

No puedo detallar aquí los doce trabajos, aunque los grupos de fotos presentados siguen la aparición en el libro. Con origen, biografía ( al final del libro encontramos información  de cada uno de ellos ) y obra muy distinta, los autores se cruzan y dialogan entre bosques  y carreteras solitarias, habitaciones silenciosas, teléfonos y cortinas, muchas cortinas… Las que tapan secretos inconfesables de pequeñas o grandes miserias, enigmas de objetos cotidianos en lugares donde todo se calla.

 

Rory Hamovit.

 

Anna Beeke. Every forest has its shadow.

 

En bosques habitados se halla el misterio, bajo la niebla o  cortinas de agua (“every forest has its shadow”, dice Anna Beeke ). En los troncos quedan cicatrices, deseos no realizados , frustraciones encerradas en la madera como en la mente, eternamente.

Como en la serie de televisión, cada episodio añade elementos de una narración dentro de la historia. El relato Lynchiano no es un camino lineal, mas bien una invitación a perdernos y buscar otras puertas, o encontrarnos con otro camino sin salida.

 

Philippe Fragniere. Dead men don’t tell tales.

 

Antone Donezal. The void and cloudless sky.

 

El lugar Lynchiano, ese espacio tan real y cotidiano que nos da pavor, confrontados al tedio repetido, se vuelve espejo de los miedos que solo describe la imagen en silencio.

 

Enrico di Nardo & Valentina Natarelli. MM.

 

Jason Fulford. Aspirin fund.

 

Es difícil hacer un libro colectivo con grandes individualidades, que según pienso en ningún momento, han concertado sus propuestas. El trabajo de edición en este caso es delicado. Aquí se ha hilado fino y el resultado es de una gran coherencia. El tiempo, ese elemento tan particular en la estética de Lynch, se detiene entre las paginas del libro. “Mira el mundo como si hubiera desaparecido el tiempo y verás recto todo lo que estaba torcido”, dice Sarah Walker, citando a Nietszche. Mas que en un tiempo pasado estamos aquí en otra dimensión, una a la que se accede bordeando lo absurdo, entre sueños y pesadillas.

 

Sarah Walker. Abyss.

 

Melissa Catanese. Apsis.

 

La muerte anda rodando detrás de cada puerta, pero no es mas absurda que el espejo o la mesa camilla en este hotel donde estamos pasando nuestros días. ¿Que es real? Nuestra percepción se nubla hasta perder el equilibrio.

 

Cristina De Middel. Hotel Hoetl.

 

Sara Palmieri. Snerario I,II.

 

A Place both wonderful and strange es sensual y venenoso, (tiene su tacto), y apenas le falta un perfume capitoso para adentrarnos en el perfecto escenario. Sin embargo si emana de él la sensación inequívoca y tan dulce de la atracción del peligro, la embriaguez del sueño al sentirlo tan vivo. Que exista es la prueba que hay otra dimensión, donde consigue llevarnos la fotografía. Come in, welcome to a place both wonderful and strange!

 

 

 

http://salvidanes.com

http://www.carlbigmore.co.uk

http://www.roryhamovit.com/roryhamovit

http://www.annabeeke.com

http://philippefragniere.ch

https://www.antonedolezal.com

http://www.gupmagazine.com/portfolios/enrico-di-nardo/lifting-ground-shadows

http://www.jasonfulford.com

https://www.phasesmag.com/sarah-walker/the-differend/#s-2

http://melissacatanese.com

http://www.lademiddel.com

https://www.sarapalmieri.com

 

 

 

 

 

 

 

 

 

31 de agosto 2017. Bluewater Shore. Douglas Stockdale.

Bluewater Shore. Douglas Stockdale. Autoeditado. 2017.

 

En sobre de plástico, escrito a mano. Bloc a la manera de un Flip book, tapa blanda. 19×15 cm.

Blanco y negro. 16 fotografías de archivo familiar, sueltas. Encuadernación con horquilla.

Concepto y diseño, Douglas Stockdale.

Impresión, Fultone® Digital Lithography, Dual Graphics, California. USA.

1° edición, numerada y firmada. Tirada 51/99.

Douglas Stockdale, 2017.

 

Douglas Stockdale es un fotógrafo, profesor y comisario estadounidense ( 1949, Pennsylvania ).  Es también editor del muy interesante The Photobook Journal, además del blog Singular images 

Ha publicado con anterioridad Ciociaria, con la editorial italiana Punctum  en 2011. También publicó en 2013 el precioso libro de artista Pine Lake, en el mismo formato, que venía envuelto en una caja de madera hecha por el propio artista.

 

Como Pine Lake, Bluewater Shore es una historia creada con fotografías de archivos familiares, también ambientada en verano.

Me gustan los libros al margen, tanto en el formato como en el contenido. Las historias se escapan de una manera u otra de lo que podíamos imaginar. Los álbumes de familia de Douglas Stockdale tienen mucho encanto, con su embalaje, su cubierta escrita a mano,  sus tiradas cortas. Pero no solo en su presentación. Las fotografías de Bluewater Shore, en blanco y negro, de finales de los años 40, tienen el sabor de una cierta despreocupación ( insouciance, dirían los franceses ), pero sobre todo de una libertad feliz.

 

 

No sabemos quienes son las chicas que se van juntas de vacaciones, amigas o hermanas, pero si que son totalmente independientes y están dispuestas a disfrutar de su libertad.

Douglas nos propone una historia, la salida de casa, las maletas, la travesía en barco, la llegada al mar…pero bien podemos soltar las fotos e invertir el orden para inventarnos otro fluir del tiempo, otras escapadas. Alguna doble exposición nos deja entrever múltiples posibilidades. Como en la obra de Shakespeare, el verano es propicio a los encuentros mas diversos.

 

 

Es alguna de las chicas la madre de Douglas? Podría ser su padre el chico que posa sonriendo ? Podría ser, pero no es muy probable. Estas chicas lo pasan muy bien juntas y los pocos chicos que aparecen son mas bien accesorios en las fotografías. Mas que de memoria familiar, Douglas nos habla de libertad y emancipación de las mujeres, en un relato abierto en el que podemos intuir muchas aventuras.

 

El uso del archivo familiar en su diseño evocador de álbumes de tiempos pasados ( las fundas de estuche de Kodak…) nos trae a todos recuerdos de otros veranos a la memoria, el Bluewater Shore bien podría situarse en este lado del Atlántico. Sin embargo también nos sitúa en un espacio -tiempo en el que los Estados- Unidos eran el lugar de donde llegaban los cambios, que tardaban aún en establecerse en la vieja Europa y el resto del mundo.

Bluewater Shore, en su formato encantador, su nostálgicas fotos envejecidas, es un perfecto acompañante al melancólico final del verano, ese momento soñado de gozo y libertad.