Somersault, Raymond Meeks. Mack Books, 2021.

Empieza el otoño, después de un verano raro. Creo que ya a nadie se le escapa que Raymond Meeks es uno de mis autores favoritos, que hace que me acerque aquí de nuevo a escribir.

Somersault es su nuevo libro, publicado una vez más por Mack, después del exito del anterior Ciprian Honey Cathedral .

En realidad este trabajo se había publicado con anterioridad por el propio Meeks en su editorial Dumbsaint, bajo el nombre Pretty girls wander, en 2011, en una edición de 40 ejemplares.

Es una suerte que trabajos poco divulgados, ya que publicados en orígen en tiradas muy cortas vuelvan a ver la luz de la mano de Mack en este caso.

Los libros autoeditados de Meeks son dificilmente reproducibles, joyas hechas a mano con copias originales. Sin embargo estas reediciones, muy cuidadas por Mack y el propio autor, son una fantástica oportunidad de conocer y divulgar la obra de Meeks. Además, como fue en el caso de la edición especial de Ciprian Honey Cathedral, este nuevo libro también tendrá su edición limitada con un cuaderno añadido hecho a mano por el propio Raymond Meeks. Un suplemento que bien vale la pena para quien conoce y ama el trabajo del autor.

Somersault / Pretty girls wander es un trabajo muy personal y familiar e íntimo. El autor, ayudado aquí por su hijo, Adam Meeks ( dos veces aparece la mención «made with Adam Meeks») retrata el momento en que su hija Abigail se hace adulta, a punto de dejar el domicilio familiar para estudiar y crear su propia vida lejos de casa e independizarse. El lugar donde uno siente la pertenencia, (no encuentro palabra exacta para lo que los anglosajones llaman a sense of place), el arraigo, son temas muy tratados por Meeks. Diría que son puntos centrales de su obra, una y otra vez. La manera en que crecemos o vivimos moviéndonos en un espacio que hacemos nuestro de manera imperceptible, para bien o para mal, incluso a nuestro pesar, la huella que dejamos en las cosas que nos rodean, el aire que respiramos. Ese espacio es el que retrata aquí Raymond Meeks, el que ha acompañado a su hija en su infancia hasta este momento en que ya está a punto de dejarlo. Ese espacio recoge la mirada de su hija, en ese momento delicado de su vida, sus dudas y temores ante lo que le espera. Somersault, una voltereta, retrata también la evidencia de la juventud, la ternura de su sonrisa , la magia de su presencia, el dolor de su ausencia.

El salto es tanto para la hija como para el padre, desarmado ante la ida ineluctable, buscando en el espacio que les une y les separa el misterio inabarcable que es su hija. No hay nostalgia aquí ni tristeza, si mucha delicadeza y la evidencia de la fragilidad, la de los seres que somos y amamos, la del tiempo que corre, la de los lugares que habitamos. Son fotografías con risas y muchos silencios, poéticas y misteriosas, secretos intuidos. Nada es para siempre, las casas pueden desplazarse, las vigas del ferrocarril están invadidas por las hierbas, los jardines se transforman bajo el efecto del tiempo y la luz maravillosa que Meeks atrapa con tanta delicadeza, tanto en color como en blanco y negro. Somersault es un objeto sensible, perfecto en su formato y tacto, cálido y elegante, íntimo y misterioso.

La profunda emoción que me procuran estas fotografías, más allá de ser tan bellas y frágiles, sigue siendo un gran misterio para mi. Será el recuerdo de la infancia, el refugio de las horas en el jardín, el olor de las rosas o de los manzanos, la ausencia de algunos seres. No le busco más el porqué o una explicación a la conexión inmediata y duradera que siento, y que me deja desarmada y sin palabras. Pienso en el tacto de una caricia sobre una vieja cicatriz, algo parecido al efecto de algunas músicas sobre el alma, las barricadas misteriosas que nos protegen de nosotros mismos.

Somersault, Raymond Meeks

Mack Books, 2021. Primera edición, firmada.

17×24,5cm. 72 paginas. Blanco y negro y color

Tapa dura. Texto, Raymond Meeks y Abigail Meeks.

Diseño Raymond Meeks, Adam Meeks y Morgan Crowcroft-Brown.

Impreso en Italia.

Somersault estará muy pronto en la biblioteca del Museo San Telmo con el resto de la colección. Conservo en casa libros y ediciones especiales de Meeks hechas a mano, menos alguna presente en el museo. Si alguien desea verlas, que me lo diga, las enseñaré encantada.

Raymond Meeks: Where Objects Fall Away from Light Work on Vimeo.

Hereafter. Federico Clavarino. Skinnerboox.

Hereafter. Federico Clavarino. Skinnerboox, 2019

Tapa blanda. 30,5 x24 cm. Color y blanco y negro. 263 paginas.

Fotografías, Federico Clavarino y archivo familiar The Philips Family.

Edición, Federico Clavarino.

Diseño, Federico Clavarino, Tres Tipos Gráficos y Esther Madrazo.

Prepress, La Troupe.

Impresión y encuadernación, Industria Grafica SIZ, Italia.

Papel distinto para documentos escaneados y fotos de archivo.

Primera edición, 2019, Skinnerboox. Esta, edición limitada con copia original 10/10.

Varios meses lleva ya Hereafter en casa sin agotar el poder que conlleva una obra tan ambiciosa y cargada de historia(s). Federico Clavarino es, segun mi opinión, uno de los más interesantes e importantes autores de su generación, esa que surgió en BlankPaper y cambió en gran manera los modos de ver y hacer la fotografía, no solo en este país. Autor de libros sobresalientes como son Ukrania Pasport, Italia O Italia, La Vertigine o The Castle, Federico, de origen familiar italiano y británico maneja tanto la historia del Arte o de la fotografía, la narrativa o la Historia a secas.

El proyecto Herafter ganó una beca del premio Fotopress de la Caixa y fue expuesto antes de ser libro en su forma actual. Su base parte de la historia familiar de los abuelos de Federico, John y Mary Phillips, testigos y protagonistas del Imperio británico en el Oriente Medio y posteriormente de la caida del mismo imperio. Así encontramos en el libro archivos familiares, fotografías y documentos, que acompañan las propias fotografías del autor.

Hereafter es un libro grande, en forma y contenido. Más de 260 paginas ( de las más de 400 que contenía la primera maqueta), una multitud de fotografías organizadas en 5 capítulos geográficos. Es su proyecto más ambicioso y complejo, el que da voz a familiares muy cercanos y a la vez muestra un tiempo pasado y en muchas maneras derrotado. Eso hace de Herafter un trabajo apasionante y tan delicado.

Diría que la fotografía de Clavarino no es facil de apresar en su primera lectura. A menudo provoca más preguntas o enigmas que respuestas inmediatas. Apela al intelecto mas que al corazón, y sin embargo este trabajo contiene una carga personal, y por tanto intima y emocional, al tratarse de la historia familiar pasada por el prisma de la gran Historia ( él mismo cuenta que había que darse prisa ya que temía por la muerte de su abuela ). Cuando la historia familiar se entremezcla con la historia de un estado ( de un Imperio ) es delicada la linea a seguir. Clavarino toma su tiempo, algo tan presente en este libro, fotografiando con cámara de gran formato. El tiempo y la distancia parecen esenciales aquí, el tiempo metafórico y el que pasa entre los objetos familiares, atrapados en otra época. La distancia que le permite acercarse a los lugares donde han acontecido las historias narradas por sus familiares mas cercanos, pero también la necesaria para alejarse de un discurso que la Historia ha demostrado lleno de falsedades.

El libro es un viaje apasionante y profuso, quizás demasiado, dentro de la historia del siglo pasado, confusa y violenta, contradictoria y cruel, con la colonización, la codicia, el desprecio, vivida y transmitida en primera persona. Clavarino no oculta nada, todo transpira entre las conversaciones de sus familiares, entre los recuerdos y anecdotas de fiestas, comentarios de la vida cotidiana o incidentes con los nativos. La memoria de lo que fue o que recuerdan. Sus propias fotografías son la representación de los fantasmas de la memoria que siguen presentes en estos lugares.

Pasa el tiempo en Herafter, con sus colores pasados, en los documentos amarillos, en las huellas entre las piedras, pero la historia no se detiene con la nostalgia de un Imperio ya caido, de una juventud gloriosa. El libro nos atrapa entre la belleza melancólica de sus protagonistas, el fantástico archivo, las ausencias que adivinamos y la ferocidad de la historia del Imperio cuya huella en estos lugares parece imborrable ante la mirada de Clavarino. Es, seguro, un libro importante cuyo alcance todavía no he explorado completamente, pero al que me gusta volver y volver.

Os invito a leer la conversación entre Federico y Benedetta Casagrande en donde explica el proceso para llegar al libro impreso, aquí .

5 de agosto 2017, infancias. Haus hof land, Brigitte Bauer. Ser de la Cala, Gerard Boyer.

 

Haus Hof Land, Brigitte Bauer. Analogues . 2017

Tapa dura. 21×21 cm. Color ( una foto en blanco y negro). 72 paginas. Texto en hoja separada, alemán y francés.

Fotografías, Brigitte Bauer.

Concepción gráfica, Charlotte Devanz. Fotograbado, Terre Neuve, Arlés.

Impresión, Horizon, Gémenos.

Analogues, Arlés. Junio 2017.

Tirada 600.  Esta edición, firmada, con 3 postales.

 

Ser de la Cala, Gerard Boyer. Fuego Books. 2017

Sin tapa, con camisa, tapa blanda. 32×22,5cm. 64 paginas, color.

Texto, en papel distinto, Josep Pla, 1956. En catalán, español e inglés.

Fotografías, Gerard Boyer Ballesteros.

Concepto, edición y diseño, Gerard Boyer, Ignasi López, Román Yñán.

Dirección artística, Ignasi López, Román Yñán.

Impresión, CeGe.

Tirada 500. Firmado.

Fuego Books. 2017.

 

 

 

Hoy dos libros muy distintos y de procedencia casi opuesta, pero que nos llevan los dos al territorio de la infancia.

Brigitte Bauer es una fotógrafa de origen alemán (1959, Schwabniederhofen, Alemania) , aunque vive y trabaja en Arlés desde 1987. Es profesora de fotografía en la escuela de Bellas Artes de Nîmes. Ha publicado ya varios libros. En D’Allemagne, ( Ed. Images en manoeuvres, 2003 ), ya rememoraba su juventud alemana.

Gerard Boyer, (1974, L’Ametlla de Mar), vive en Tarragona. Ser de La Cala es su primera publicación en solitario, después de su participación a Ourobouro, Códice para un hilo circular, publicado por La Kursala en 2014.

Dos libros muy distintos, decía. Uno nos lleva al norte, a la fría Alemania y sus inviernos nevados, otro a la soleada y marítima Tarragona. Los dos sin embargo nos hablan de la infancia y sus recuerdos, ligados a un lugar preciso.

El tratamiento es bien distinto también, mas conceptual en el caso de Gerard, donde los recuerdos se mezclan con fotografías actuales con un diseño que nos hace reflexionar sobre el tiempo pasado  y nuestra propia memoria.

Brigitte nos presenta un muy bonito libro cuadrado y mullido, como eran ( siguen siendo ) los libros para niños. Haus Hof Land es casa, granja, tierra. Hogar, y a su vez  país, que tuvo que dejar por alguna razón. Los recuerdos de su infancia parecen mas melancólicos que los de Gerard, quizá por ser la vida mas austera en esa granja alemana, quizá porque era otra época, algo mas lejana. La mirada de esa niña vestida de domingo es un poco triste, para nada es el reflejo de una niñez despreocupada e inocente.

 

Son dos vidas muy distintas, pero los dos libros nos hablan de un lugar que nos ata a la infancia. Son espacios con límites, rodeados de objetos familiares, pequeños rituales. Juguetes, columpios, bicicletas, campos. Ir a pescar, ayudar en la granja. La infancia de Gerard parece alegre, feliz y despreocupada. Aunque según nos adentramos en su libro, este se hace mucho mas silencioso y aflora una nostalgia al recorrer caminos ya solitarios. La de Brigitte está ligada también a otro territorio, otro país, su desarraigo es mayor y nos habla de otra pérdida, otra frontera entre la infancia y la edad de adulto.

 

Las fiestas de cumpleaños se parecen en todos los sitios, pero el sentimiento que nos dejan las fotografías de Brigitte es, sutilmente, el de un mundo mas confinado y recluido, y la carreta que vemos aquí aparece como un símbolo de la voluntad de escapar y buscar otra vida.

 

 

Mas que las fotografias de Gerard y sus impresiones mas furtivas, las imágenes cuadradas de Brigitte nos remiten a momentos precisos, instantes que quedan marcados para siempre en nuestra memoria,  etapas de una vida pasada que sin embargo nos acompañan, con el recuerdo de las personas que lo protagonizan. La mirada de Brigitte describe otro lugar y otro tiempo, un espacio emocional e interiorizado. Apenas hay aquí palabras y sonidos, fuera de los de los acontecimientos externos, o de la televisión en la sala, cuando en el libro de Gerard podemos llegar a oir risas de niños, gritos de emoción…

 

Brigitte, de una manera que a mi me resulta conmovedora, añade las palabras que faltan en una lista separada: eclipse, hierba, vela,cumpleaños, establo, caracol, bosque , ventana, leiter, mädchen, spiegel, silence…

 

El tiempo pasa en las fotos de Gerard y deja huellas borrosas y amarillentas. Ya nada será lo que fue, por mucho que recorramos los mismos lugares. Durante ese camino los niños se han hecho hombres, y no hay vuelta atrás. La pérdida es parte de la vida, sin ella no podemos avanzar. Estos dos libros tan distintos, que reúno aquí por la gracia de un encuentro y desencuentro de Arlés, no hablan de otra cosa.

Los lugares de la infancia han hecho de nosotros lo que somos, para bien o para mal. Algunos los llevamos con nostalgia, otros luchan contra ellos a lo largo de su vida. Dos libros entrañables.

http://brigittebauer.fr/fra/serie_gd/haus-hof-land

http://brigittebauer.fr/fra/publications/haus-hof-land

http://www.lacritique.org/article-le-temps-balbutiant-des-images-d-enfance?var_mode=calcul

http://www.gerardboyer.info

http://www.fuegobooks.com/product/ser-de-la-cala