2018, libros y más libros, hasta el agotamiento.

El año se acaba y este ha sido especialmente dulce para mi en lo que concierne la colección de fotolibros. Llega la inevitable larga lista de listas de favoritos. Este año me invitó Brad Feuerhelm, de American suburb X, a compartir la mía junto a la suya, acompañada de una entrevista. Ha sido un verdadero honor para mi poder contestar a estas preguntas sobre los inicios de la colección en este magazine que es una enorme referencia , y desde aquí le doy las gracias de todo corazón. Aquí os dejo el enlace a la página. Aviso, es una lista larga (la mía y la suya), y en inglés, pero espero sea una lectura interesante para vosotros. Brad no deja indiferente y sus comentarios son muy recomendables!

Nunca son exaustivas o completas las listas de fin de año, por lo menos es la impresión que tengo. Son todos los que estan, pero siempre me falta alguno a posteriori, por haber llegado tarde o estar escondido, o por estar ya en San Telmo y no recordarlo.

  ¿Tiene sentido publicar otra lista más? Esta se podría interpretar como de segunda categoría, los “olvidados” o de menor interés. Y sin embargo, son libros muy queridos. El ejercicio que constituye formar una lista es tanto una elección como una renuncia , y  lo sabéis, soy bulímica de libros y me gusta poco renunciar.

Esta “suite” de nombres no viene a remplazar los primeros ya citados en American SuburbX ni desde luego a destronarlos, ni hacerles competencia. No es menos ni más importante. Simplemente son otros libros que tienen un lugar destacado para mi, entre los muchos que han llegado este año hasta aquí. Unos son únicos, otros ni siquiera fotolibros,  unos autoeditados y otros no. Es una larga y espero poética carta de amor… Y no os confundáis, pueden faltar, y muchos!!!  Porque todavía siguen llegando libros, y porque una no se libra del error, del olvido, y de caer en el agotamiento, aunque no pare la fiesta. 


Seguimos, felices fiestas a todos.

Sin orden particular, autoedición si no hay detalle:

Trail of touch, Naroa Perez Iguaran; Loosing ground, David O’Mara; Christopher Street 1976, Sunil Gupta, Stanley Barker; Shaky ground, Peter Dekens, Eriskay; No me mires, Anna Maria Ferris; Half-Light, Shahrzad Darafsheh; MaMMoth, Lu Lantana, greylock; Silent Songs, Claudia Hans, Inframundo/Hydra; Passager, Arnaud Brihay, OHM ed; 1992, Pascal Anders; Stone Kingdom, Christopher de Béthune, Le Mulet; Kay Nou, Fernanda Soto Mastrantonio; Deceitful Reverence, Igor Pisuk, Blow up press; Beyond Drifting(small), Mandy Baker, Overlapse; One Wall a Web, Stanley Wolukau-Wanambwa, Roma; Dialogues, 52 photographs&25 poems, Aaron Stern y varios fotógrafos; City of Dust, Mate ( 2016); Te ahi Kā-The fires of occupation, Martin Toft; The tree of life is eternally green, Pascual Martínez & Vincent Sáez, Overlapse; Tigre y Ameba, Inma Barrio; Just like you but different, Fiona Struengmann; Lo fugaz, Paco Tamayo; Shipwrecked, Ekaterina Vasilyeva; Raspas, Teixidor, Kostenko, Levasgani, Garay; Gips, Asako Narahashi; Meine erste Löwin, Tatiana Lecomte, Camera Austria; White Noise, Takehito Nakafuji, Zen Foto Galley; 9 gates of no return, Agata Grzybowska, Blow up Press; Nepali Archive Printing, The Cage Civil Press; Primavera negra, Edu Portela; Inversion-Paris edition, Daisuke Yokota, Akio Nagasawa; Look, I’m wearing all the colours, Rikard Osterlund; The Suicide Boom, Kenji Chiga; Arboreta, Anne Geene; LA Drive, Michael Lange; In Waiting for what is to come, Helga Härenstam, Journal; Resort, Susanne Otterberg, Journal; Venus du jamais mort, Magali Lambert, ed h’artpon; Malleus Maleficarum, Virginie Rebetez, Meta/Books; Attempting exhaustion, Daniel Blaufuks, Akio Nagasawa; Cienojetes, Fracaso Books; There are no homosexuals in Iran, Laurence Rasti, ed Patrick Frey; first things first, Shirana Shahbazi, Sternberg Press; Divagation-sur les pas de bashō, Klavdij Sluban, The(M) ed; Masahisa Fukase, ed Xavier Barral; Terres basses, Gabrielle Duplantier, La Maindonne; Hunger, varios autores, Void; One eyed Ulysses, JM Ramirez Suassi;  Behind the glass, Alexandra Catière, Chose Commune; No more no less, Thomas Sauvin & Kensuke Koike, The( M)ed, Skinnerboox, Jiazazhi; Estudio elemental del Levante, Ricardo Cases, Comunidad de Madrid; Folded eggs, Bruce Connew; Obras maestras, Antonio Pérez Río; Demeure, Amaury da Cunha, ed h’artpon; Archivo muerto,  Andrés Felipe Orjuela, Chaco; Dark Cities, Shyue Woon; You were right all along, Jason Koxvold, Gnomic Book; Still feel gone, Nathan Pearce, Tim Carpenter, Deadbeatclub; Gene, Jim Goldberg; Dormant Land, Peter Oey, Cynosura books; Lugares, Vari Caramés, Fabulatorio; Expired paper, Alisson Rossiter, Radius Books; Hypermarché-Novembre, Motoyuki Daifu/ Michel Houellebecq, The Gould Collection; Origin, Fabio Miguel Roque, The unknown Books; Aura, David Jiménez; Yuka and the forest, Lena C. Emery, APE; Le corps travesti, Michel Journiac, Galerie Christophe Gaillard; Provoke reprint, Nitesha; Pimo Dictionary, Pixi Liao, Jiazazhi; Registro de exploración, varios, Isaac Rupérez Cano; Subterráneos, Enrique Escandell, La Kursala; Interventions, Nicolás Combarro, RM; Fifty High Seasons, Shane Lynam; Furie, Romy Alizée, Maria Inc; Picnos Tshombé, Gloria Oyarzabal, Breadfield, Landskrona y Witty Kitty; Subterranean river, Lukasz Rusznica; ATacaMa, Luis Lazo, Another place; 2099, Sybren Vanoverberghe, APE; Seoul flowers and trees, Brigitte Bauer; I can’t recall my first light, Sayuki Inoue ( version corta), The Nap gallery; My german album ( version maqueta ) Colin Pantall; The Mirror Chair Project, Agus Prats; Er is geen boek, Emilie Lauwers y 18 alumnos.

El correo anda con retraso,  mañana seguro que añadiría alguno más… Gracias a todos.

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Siempre París

Paris Photo, de nuevo

La visita otoñal a París, de nuevo, es un “rendez-vous” dulce. Volver a ParisPhoto significa ver mucha fotografía, muchísimos libros y a muchos amigos, nuevos y viejos, o por fin ya no solo virtuales. La cita es también un maratón, tanto hay por ver en pocos días. Intento cada año frenar la ansiedad, y disfrutar del momento, sin sufrir constantemente por lo que inevitablemente me voy a perder. El dulce maratón empezó la primera tarde nada mas bajar del tren con la pequeña pero muy bella exposición conjunta de Guido Guidi y John Gossage en la galería Sage. Invitada por Sadreddine, autor del blog placecliche, pude apreciar tranquilamente las deliciosas fotografías de estos dos grandes maestros.


 

Llegar este año con un pase VIP gracias al Museo San Telmo ha cambiado las cosas. Poder ir y venir a tu antojo dentro del Grand Palais es muy agradable, y este año lo he disfrutado con más calma, a pesar del mucho público  en sus pasillos.

El Grand Palais, como viene siendo habitual,  está repleto de joyas vintage que te hacen perder la cabeza, desde Anna Atkins a Talbot, pasando por numerosos Man Ray y una serie de The Americans de Robert Frank. Muchas delicias japonesas, las delicadezas de Daniel Blaufuks, o Bruce Davidson, o la muy bella presentación de la galeria Julian Sander, con obras perfectas de Chargesheimer, o un album de fotografías de Zola. 

 

No es todo lo que se encuentra aquí. Destacaría la galería Vu, presentando a un Israel Ariño desconocido con bellas obras coloreadas , ademas de fotografías de Vanessa Whinship y las muy finas obras de Martin Bogren. 

Este año la feria presentaba también la importante sección Elles x Paris Photo, un recorrido entre numerosas galerias presentando obras de fotógrafas, comisariado por Fannie Escoulen, que dío lugar a una pequeña publicación dentro de la feria. Se podían ver desde obras históricas de Lucia Moholy o Julia Cameron hasta las bellísimas cianotipias de Joan Lyons, o las obras más recientes de Carolle Benitah, Katrien de Blauwer, o Ester Vonplon que ya se había podido ver este verano en PhotoEspaña.

Tambien el trabajo sobrecojedor de Sayuki Inoue, en Nap Gallery de Japón, entre muchísimas mas.

La presencia de la mujer este año ha sido destacada, con una jornada de encuentros y lectura del manifiesto “La part des femmes” por Marie Docher y un conjunto de destacadas artistas o figuras de la profesión, como Elina Brotherus o Karen Knorr. Este manifiesto pone en relieve la falta de visibilidad y paridad en la representación de las mujeres entre los artistas de la feria y en las instituciones. Aquí os dejo el texto del manifiesto en francés y en inglés.

Dejar un granito de arena depositado en ese momento es un paso quizá pequeño pero espero que esto sea un punto de partida real y toma de conciencia de un movimiento global y no solo se quede en palabras. Además destacaría que Laia Abril con On Abortion, publicado por Dewi Lewis, ha sido la ganadora del premio Aperture al mejor fotolibro este año, ademas de la mención especial a Pixi Liao para su libro Experimental relationship Vol 1.

Y acercandome a los libros, en el Palais se encuentran también las grandes editoriales, Mack, Aperture , RM o Xavier Barral, Akyo Nagasawa o Radius, L’Artière, Pierre Bessard o la mejicana Hydra acompañada de Libreria Madalena… Esta sección ha sido una vez más la ocasión de poder conocer y saludar a muchos autores y descubrir bastantes libros.

Paris Photo es mucho mas que el Palais, y había mucho que ver en la capital. Inauguraciones, exposiciones, eventos en muchos lugares. He podido disfrutar de parte de las charlas en la preciosa librería Shakespeare and Company, organizadas par Federica Chiocchetti , en particular el encuentro con David Solo hablando de su proyecto en torno a los fotolibros y la poesia, o la presentación el viernes 9 del libro 10×10 ptobooks: How we see- Photobooks by women, a cargo de Russet Lederman, Frédérique Destribats y Iona Fergusson. Un libro importante que llega en buen momento en el contexto actual, del que ya tendré ocasión de hablar ulteriormente. 

Ha sido la fatiga, o ha habido menos descubrimientos que te transportan al septimo cielo? Demasiados libros y poca distancia todavía quizá. Sí que había libros esperados, de Bérangère Fromont, de Matthew Genitempo o Leif Sandberg. Novedades japonesas, las de la editorial Journal, o el lanzamiento de la triple publicación de No more no less del tandem Thomas Sauvin/ Kensuke Koike ,  que ha sido un gran acontecimiento dentro del barco de Polycopies, una vez másmi centro neurálgico durante 4 días. Aquí, aunque no solo, se juntan los editores, libreros, autores y amateurs de todo tipo con el mejor ambiente. Aquí he podido saludar a amigos de lejos y de cerca, la lista es larga! ( Montse, mil gracias por hacer de guardarropía, salón de descanso, salón de té, cafetería y mejor conversación!) Sonia de Dalpine, Patrick Maille, Christer Ek… Aquí he podido ver en 3 metros cuadrados, cerca de Andrea Copetti, a Chris Killip, Mark Steinmetz y Raymond Meeks con Ed Panar y Tim Carpenter, algo que no se me va a olvidar nunca. No hay foto de esto, pero creedme por favor. Y si, puedo confirmar que Meeks es igual de fino y delicado que su fotografía. Aleluya.

Aquí, rodeada de grandes amigos ( Laura Rodari, Patrick Maille, Miguel Leache) he podido ver el maravilloso libro de artista que ha hecho Olivier Pin-Fat con su ya extraordinario en version” normal” Meat, editado por Void, una de las grandes ” pequeñas” editoriales de este año. Otro momento fuera del tiempo.

Menos descubrimientos, he comentado, igual por la profusión de libros. Una no llega a abarcar todo, ni con la mayor energía. Entrar en Offprint es saber que te vas a dejar algo, y rezar por que no sea algo de lo que te vas a arrepentir. En la gran sala de la Escuela de Bellas Artes de la rue Bonaparte estaban 130 puestos y editores, algo vertiginoso, como la nueva obra de Tiane Doan Na Champassak,  de 2000 paginas. Kominek, Kodoji, Morel Books, Pierre Von Kleist, Roma editions… Lo más dificil es no caer en la tentación, aunque al final te pueda el agotamiento. 

Despues de 4 días y algo alterados por la celebración del centenario del armisticio del 11 de noviembre, se cerró la función. Me quedó demasiado sin ver, la fiesta del lanzamiento de los facsimilies de Provoke en Le Bal, la feria de los libros vintage, Approche, parte de Photo Saint Germain… París da para muchas visitas, pero todo a la vez es demasiado para mi cuerpo.

Sí me dió tiempo a ver, acompañada de Christer EK la gran exposición de Dorothea Lange en el Jeu de Paume, con cola de público y grandes fotografías muy conocidas, pero también otras que no lo eran, en maravillosas copias de época. 

Tambien me dió tiempo a ver la muy bella exposición de Caravaggio en el museo Jaquemart-André. No solo se vive de fotografía, y hay emociones que bien valen las de  los pasillos dorados del Grand Palais.

Acabaré mi visita como ya va siendo habitual en el Palais de Tokyo. La exposición del artista argentino Tomás Saraceno es extraordinaria en todos los sentidos. On air nos transporta a otra dimensión, de poesía y ciencia, abriendo nuevos caminos  entre lo humano y lo no humano/posible/desconocido, pasos y trayectorias fantásticas y etéreas, frágiles y sin embargo cargadas de energía natural. Una solo puede quedarse enmudecida y enormemente agradecida ante esta tan bella experiencia.

Una vez más, París ha cumplido sus promesas. Vuelvo cargada de libros y recuerdos para todo un año. Se acaba el cuento como en las mejores historias.

Muchas gracias a los amigos y amigas que me han acompañado en las visitas, en las cenas, en los encuentros y las charlas. A los que no he podido ver pero espero encontrarme con ellos la próxima vez.  À bientôt!

The Armies of those i love, One side will have to go. David Mondedeu.

2

 

The Armies of those i love y One side will have to go son los dos nuevos libros de artista de David Mondedeu. David es un artista que yo calificaría de silencioso, apartado de alguna manera del circuito del Arte, por su forma tan exigente y radical de trabajar y compartir su trabajo. Sus obras son tiradas únicas o muy confidenciales. En este caso, uno solo para The Armies, 10 copias para One side will have to go. Trabaja siempre con fotograbados polímeros, una técnica que añade a la obra, a mi modo de ver, un elemento poético muy importante, una vibración del aire que lo envuelve.

Y es que esta obra tiene mucho que ver con la poesía. No solo en su titulo, sacado en este caso de la obra de Walt Whitman ‘ I sing the body electric’. 

I sing the body electric,

The armies of those I love engirth me and I engirth them,

They will not let me off till I go with them, respond to them,

And discorrupt them, and charge them full with the charge of the soul.

Las 64 imágenes de The Armies of those i love, (su obra más larga hasta hoy), no nos dejan intactos, nos acompañan mostrándonos el fuerte anhelo del hombre en ser más que lo que se le ofrece, lo que toma cuerpo en el.

Estas fotografías, sacadas en Nepal, nos hablan del tiempo que pasa, y de lo que nos apresa, de la soledad. En ellas aparecen relojes, ataduras y cárceles, jaulas que nos rodean y envuelven en cada paso de la vida como una trama. La muerte está presente en la condición del hombre, y aquí se materializa su imagen en diversas formas, tanto mentales como físicas. En la lenta erosión de las estatuas, en la caída vertical, en las marcas formales o geométricas, en la aceptación silenciosa del destino y el fluir del tiempo.

¿Que atan estas cuerdas, todos estos nudos? ¿Encierran al hombre estas barras? Los símbolos de lo que nos ata son muchos aquí, cadenas y candados, pero no pueden impedir el paso de la luz, la mirada más allá de lo visible, los sueños.  Las ‘almas’ que fotografía Mondedeu llevan en su mirada una carga, un dolor, quizá la marca de un destino del cual no pueden escapar. Todo aquí sin embargo nos conduce hacia la luz, hacia la posibilidad de una redención.

Si consideramos este libro como una meta en el trabajo de Mondedeu, por su importancia, su delicadeza y simbolismo, yo veo en estas fotografías un camino hacia una liberación. Las formas geométricas, la cruz, la trama tan presente aquí, me parecen la metáfora de una búsqueda que le lleva a Mondedeu a desprenderse de una narrativa que podríamos llamar ‘emocional’, para llegar en One side will have to go, a un juego entre luz y oscuridad. Una narrativa no menos densa, (el aire aquí también se carga de significado) pero si desprendida de memoria y recuerdos. El tiempo sigue pasando, la muerte sigue anunciada en el reloj, pero el bellísimo baile es un dialogo tanto como una lucha. Una de las dos, oscuridad o luz, tendrá que marcharse, nos dice Mondedeu en el titulo. Sin embargo la belleza está en el canto , en como se responden los opuestos, en la riqueza del abrazo. Uno no existe sin el otro, y los grises se hacen más bellos. En este duelo desarmado, si conocemos bien el trabajo anterior de Mondedeu, está la esencia de su obra, el silencio más expresivo. De la noche nace el día. 

 

Si os hablo hoy de estos dos libros con una sola fotografía es porque van a estar muy pronto en la biblioteca del Museo San Telmo gracias a la donación que va a hacer David Mondedeu a la biblioteca. De esta forma, estarán visibles y al alcance de todos, para disfrute de quien quiera acercarse allí a verlos.  Es un gesto excepcional y muy generoso, y desde aquí le doy mi agradecimiento, de todo corazón. Espero que pronto le veamos por aquí.

Los que estáis en Madrid podéis ver obra suya en Ivory Press, donde además estarán algunas copias de One side will have to go allí a la venta. Por lo demás, en el Reina Sofia, el Museum of fine art de Houston, el Victoria&Albert Museum, y algún otro museo por el mundo.

 

In sickness and in health. 19.10.2018. Halfstory halflife, Raymond Meeks.

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I have a sickness. I have it for years, as far as i can remember. It is a strange sickness, and it has no cure. It only seems to get worse. It is an emptiness, a lonelyness and then the continuous and obsessive eagerness for beauty and love. It seems to be never fulfilled, but sometimes it gets very close.

It has to do with childhood, and loss. And with living close to nature, spending hours in a wood, and walking alone in tall grass. It is something i miss every day. Maybe i am still like a child, not succeeding in being an adult.

So the books, the photography books keep me warm. Why photography is something i am not quite sure of. Maybe it is because it has so much to do with something that was here ( or wasn’t it? ) and is no more. A moment so close and nevertheless gone forever, with the illusion of somehow stopping time.

 

 

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Of course it has to do with death, with passing and with keeping something that will manage to last, or so i hope.

Raymond Meeks photography keeps me warm, it has this kind of quality. It takes me back to my chilhood, in some way i cannot explain. It has to do with the sense of belonging and loosing this feeling, a painful nostalgia of something dear forever gone. The beauty of it is this so delicate way the bodies seem to blend into the lanscape, every detail necessary to make things happen into the air, into the perfect light. Something so natural and yet…

It is not so much about what we see first in these photographs that attracts me here, the masculine tribe of teenagers walking together in the wood, cheering on to avoid fear, helping each other before the lonely jump. There is a gravity, a solemn procession into something unknown but necessary, a ritual. Then there is the silent weightlessness, the beautiful movements drawing an unlikely dance in the dark.

 

 

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Is it my morbid vertigo? It surely has to do with my old fears. But  Halfstory Halflife is so much more than fear and death. It is after all a celebration of life. It tells so well the vibration of the air in the mystery of darkness, the grace of youth in the awkward  movements in the void, the certainty that there must be a tomorrow, a new beginning after that. Time stops for a second in this wood like in a sacred place, and everything is possible, away from average teenagers’ clumsyness. Nature is an adventurous place that carries dreams and hopes as well as fears. The jump is in the darkness, (no clear water here), except for one picture where the rock ends on a white surrounding, an even more frightening wall.

 

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There is an absolute tenderness here, a delicacy in the form and spirit reflected among the fear and the masculine faces, the almost unfinished bodies . The acne boys boast and smile clumsily, but there is one picture of luminous and silent girls watching the scene. We can only imagine that they are going to jump too, but Meeks leave us wondering. Because their smile is a bit mischievous and teasing, they may only be the judges of the scene, the reason for all this is happening.

As for me, I can only see this darkness as a womb, the jump as a new childbirth, a beautiful movement of surrender, a moment of grace. What will happen after that  is  another halfstory.

 

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I realize as i write these lines that my two favorite books of the year are this one and Birth by Carmen Winnant. It cannot be by accident. “I hope ya make it”, i hope we all make it. Stay warm.

 

Halfstory halflife. Raymond Meeks. Chose Commune.

Softcover with flaps. 28×22 cm.

Black and white photographies. 144 pages.

Photographs and text, Raymond Meeks.

Editorial direction, Cécile Poimboeuf-Koizumi and Vasantha Yogananthan.

Design, Bureau Kayser

1° edition.

Chose Commune, France. 2018.

L’amour flou, par Halogénure, revue de photographie indispensable

Merci , Fabien Ribery, Halogénure et Annakarin Quinto!

Le blog de Fabien Ribery

ilias georgiadis 01 © Ilias Georgiadis

Revoilà Halogénure, et c’est une nouvelle fois un bain de jouvence, une source d’enchantements graphiques et de découvertes tous azimuts.

Qu’une telle revue puisse subsister et s’imposer dans le champ de la réflexion sur la photographie contemporaine possédant une vaste mémoire est une joie simple et vraie.

Halogénure est une tribu sauvage, des trognes d’irréductibles ne craignant pas le cannibalisme, des savants en tenue de camouflage, des frelons asiatiques faisant des ravages dans le petit monde de la photographie.

ilias georgiadis 02 © Ilias Georgiadis

CIRCUS-04_Sabrina-Caramanico © Sabrina Caramanico

Dans son édito, Jean Fournier le dit sans ambages, Halogénure, c’est « l’amour du noir et blanc, l’amour du contraste, l’amour du grain, de la fragmentation, de l’imperfection, du malentendu fécond, de la dissolution des formes, de l’amour flou. »

« L’amour des planches-contacts et des tirages faits maisons, des pellicules clandestines et des chimies frelatées… bref, un retour à la photographie âpre…

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3 de agosto 2018. Cry of an echo. Malgorzata Stankiewicz.

Cry of an echo. Malgorzata Stankiewicz. Lecturis, 2018.

 

 

Tapa blanda, con sobrecubierta. 32×23,5 cm. 96 paginas. Blanco y negro.

Encuadernación a la vista.

Fotografías y diseño, Malgorzata Stankiewicz. Texto en inglés, Stankiewicz.

Impresión, Wilco Art books. Papel Munchen Print Cream 80 gr.

1° edición. Existen 17 copias hechas a mano por la artista con papel sumi japonés.

Lecturis 2018. Precio, 29,95 en la editorial.

 

Malgorzata Stankiewicz es una fotógrafa polaca afincada en Suiza. Con Cry of an echo ha ganado el  Unseen Dummy Award de 2017, y ayer mismo presentaba la publicación de Lecturis en la sede de Unseen.

Este trabajo nace en 2016, cuando el gobierno polaco decide una gran tala al bosque de Bialowieza, uno de los últimos bosques primitivos, declarado Reserva de la biosfera por la Unesco. Durante varios meses, Malgorzata fotografía el bosque, y posteriormente altera sus copias con varios procesos químicos para llegar al resultado que vemos aquí.

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El bosque es un lugar mágico, y muchas veces ha sido representado en la historia del Arte. Numerosos fotógrafos se han adentrado en él para tratar de descubrir y representar el misterio y la energía que emana de él. En algunos casos es un espacio inquietante, un lugar donde se cristalizan los miedos, como en Forest, de Jitka Hanzlova, en otros es un lugar de meditación y contemplación, con Awoiska van der Molen en Blanco, o Stray, de Paul GaffneyStephen Gill , en Night Procession lo describe como un lugar mágico donde se esconde una vida secreta, lejos de nuestra vista y nuestro cotidiano.

El bosque primitivo añade a esto el poder de contener en él el origen de la vida, la memoria de un tiempo por donde no ha pasado la mano del hombre. Bialowieza contiene aún esa memoria y Malgorzata siente la agresión de la tala programada y la transmite como una herida indeleble .

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Stankiewicz usa procesos químicos para alterar sus fotografías: lavadas, blanqueadas, en parte comidas por el ácido o pintadas con tinta india para retoques. El blanco y negro cobra tonos verdosos y blancos sucios, que se aprecian difícilmente en mis fotografías.  Pero Malgorzata deja cicatrices que son heridas tanto suyas como del bosque. Su proceso silencioso y ahogado en la densidad del espacio es sin embargo muy bello y poético. La huella que queda en estas fotografías parece un pequeño gesto ante la magnitud de lo que está en juego aquí. La metáfora cobra todo su sentido entre las páginas de este llanto. La materia se descompone como la memoria de lo que fue el bosque, desvaneciéndose o desapareciendo en agujeros negros.

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El bosque es sagrado. Negro, denso, infranqueable, es un lugar donde se forma un magma creador de vida, atravesado por los rayos, donde el proceso de vida y muerte parece inalterable. Esa pura energía también contiene espacios de serenidad y dulzura, acariciados por la luz. Llega hasta nosotros el eco primitivo, el origen de la vida. Malgorzata consigue transmitir en este muy bello libro la fuerza y la fragilidad de nuestro mundo.